Therese Klompenhouwer (nacida el 3 de enero de 1983, Países Bajos) es una jugadora profesional neerlandesa de billar a tres bandas y la mujer con más éxitos de la historia de esta disciplina: la indiscutible ‘reina del tres bandas’.
Nacida en Nijkerk y dirigida durante muchos años por Christ van der Smissen, Klompenhouwer empuñó el taco pronto, pero no pasó del juego libre (vrije partij) al billar a tres bandas hasta los diecinueve años. Aquel salto tardío a la modalidad de carambola más exigente resultó ser la forja de una campeona: el tacto que había construido en el juego libre se convirtió en el cimiento de una jugadora que lee la mesa por sistema antes que por temple.
Trayectoria destacada
- Campeona del mundo femenina de tres bandas de la UMB en seis ocasiones — 2014 (Sinop), 2016 (Guri), 2018 (Esmirna), 2019 (Valencia), 2022 (Heerhugowaard) y 2025 (Cartagena) —, la cifra más alta jamás alcanzada
- Campeona de Europa femenina de tres bandas de la CEB en trece ocasiones, un récord
- 17 veces campeona nacional de tres bandas de los Países Bajos
- Medalla de oro de tres bandas en los Juegos Mundiales, al ganar la final en los World Games de Chengdú 2025
- Open Verhoeven 2013 (Nueva York): ganó el cuadro femenino, batiendo en la final a la cuádruple campeona del mundo Orie Hida por 25-16 en 17 entradas; su mejor promedio de partida, de 2.500 (25 en 10 entradas), figura entre los más altos del tres bandas femenino
- Compite con regularidad en torneos abiertos frente a los mejores profesionales masculinos del mundo, y los derrota
Estilo de juego y técnica
Klompenhouwer es precisa, serena y profundamente posicional: una jugadora que gana por geometría antes que por adrenalina. Donde muchos especialistas del tres bandas empujan la bola con fuerza, ella prima el control: un taqueo medido, un contacto limpio y justo el efecto natural o inverso necesario para dejar suavemente la siguiente bola. Tras heredar del juego libre un tacto excepcional con la bola, hoy superpone ese toque a un cálculo riguroso, de modo que intuición y aritmética coinciden antes de tirar.
Se apoya con firmeza en el sistema de diamantes para los largos recorridos a lo ancho de la mesa, y trata los números de las bandas como una red de seguridad bajo su tacto, no como un sustituto de él. Para ver cómo se traducen esos números en ángulos fiables, nuestro glosario y el apartado de técnicas desglosan las mismas decisiones de efecto natural y de tempo que ella toma tiro a tiro.
Tiros y sistemas característicos
Su sello es el recorrido largo y paciente jugado por los diamantes: esa clase de patrón de la vuelta a la mesa en el que la bola viaja por tres o cuatro bandas y aun así llega con posición para el siguiente punto. Construye cada carambola de modo que la bola siguiente quede ya medio jugada, el rasgo distintivo de una verdadera jugadora posicional.
- Cálculo de recorridos basado en el sistema: largos tiros que rodean la mesa jugados por los diamantes y no solo por intuición
- Control por sistema de referencia en las líneas que abarcan toda la longitud de la mesa, el pan de cada día del tiro de sistema en el que más confía
- Un juego de posición que deja fácil el siguiente tiro en lugar de forzar el espectacular
- Una entereza inquebrantable: el mismo tempo sosegado vaya por delante o por detrás en el marcador
Si quieres estudiar una línea larga y calculada de la misma familia en la que ella se apoya, las posiciones de la diagonal y de la vuelta a la mesa son el punto de partida natural, con la lógica del recuento de diamantes explicada en nuestra guía del sistema de cinco y medio.
Rivalidades, época e influencia
Klompenhouwer despuntó en la era de los grandes campeones masculinos —los incansables productores de series como Torbjörn Blomdahl, la precisión sistemática de Dick Jaspers y la paciencia medida de Dani Sánchez— y eligió ponerse a prueba precisamente frente a esa compañía. Al inscribirse en Copas del Mundo abiertas e invitacionales y no solo en pruebas femeninas, convirtió cada resultado en un argumento de que el tres bandas premia el sistema y el control, y no la fuerza. Dentro del juego femenino ha sido, durante más de una década, el listón con el que todas las demás se miden, y su dominio neerlandés y europeo apenas ha dejado margen para que nadie se asiente.
Legado
Klompenhouwer hizo mucho más que acumular títulos: abrió la disciplina a las mujeres de todo el mundo y demostró, en igualdad de condiciones frente a los mejores hombres, que el tres bandas es un juego de sistema y no de fuerza. Sus patrocinios, su visibilidad y su mera longevidad han ampliado el público del juego femenino mucho más allá de los Países Bajos. En una era repleta de campeones de todos los tiempos, convirtió ‘la mejor del mundo’ en una descripción insuficiente y, sencillamente, pasó a ser una de las mejores jugadoras de tres bandas del planeta. Quienes empiezan pueden seguir su ejemplo con un taco, una mesa y la lectura correcta de las reglas y de los diamantes.
Practica el tiro de sistema
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